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Partes de accidentes: tipos, como rellenarlo
Algunos conductores tienen tan mala suerte que se les agotan los partes enseguida; otros, por el contrario, no han sufrido un siniestro en su vida y llevan en la guantera unas hojas “caducadas”. Tanto a unos como a otros les conviene llamar a su compañía y pedir que les envíen unos cuantos partes. Un simple toque telefónico bastará para que los reciban en su domicilio. Hay aseguradoras que tienen estos impresos en Internet, en formato Pdf, de manera que el usuario puede descargarse cuantos quiera. Siempre deben llevarse en la guantera, porque no se sabe cuándo van a ser necesarios; además, conviene tener más de uno, pues es fácil equivocarse al rellenarlos.

Tipos de partes
Todas las compañías tienen modelos de parte con contrario y sin contrario. Obviamente, los primeros se utilizan cuando en el accidente hay otros implicados además del asegurado. En este tipo de documento se pide detallar los datos del asegurado, los del conductor si es una persona distinta y los del vehículo. Habrá que consignar también los del asegurado contrario, los del conductor y los de su automóvil. En el caso de que haya más implicados, todos deben figurar. Se debe redactar una descripción de cómo ha ocurrido el siniestro, y hacer un dibujo o croquis del suceso, así como consignar los daños.
La redacción debe ser sencilla, concisa, casi telegráfica. Un buen truco es poner muchos puntos y seguido y puntos y aparte, no sólo porque son gratis, sino porque agilizan y clarifican lo que queremos explicar. Es importante que pensemos lo que vamos a decir antes de lanzarnos a utilizar el bolígrafo. Así nadie hará chistes a nuestra costa. Internet está lleno de perlas escritas por conductores afectados, como “El otro coche chocó con el mío sin previo aviso de sus intenciones”. No hay que empeñarse en que quede clara nuestra inocencia, porque las compañías y la policía saben valorar las causas. De ahí que una frase como esta que hemos encontrado “El peatón chocó contra mi coche y después se metió debajo”, se considere fuera de lugar. Tampoco tenemos que dar detalles que no nos han pedido, y menos si se prestan a una doble interpretación: “Llevaba cuarenta años conduciendo cuando me dormí al volante y tuve un accidente” (¡es real!).
Aunque a usted le parezca que el otro implicado ha tenido toda la culpa, no discuta cuando él le exprese su opinión completamente opuesta. No hace falta que se calle, pero sí que no llegue a mayores. Todos hemos leído en las páginas de sucesos cómo a un individuo le abrían la cabeza con una barra antirrobo por una discusión de tráfico. ¿Merece la pena? Creemos que no. Para eso pagamos un seguro. Si el otro dice que somos los responsables, podemos limitarnos a responder: “Yo no tengo la misma opinión, pero pasemos a tomar los datos y que eso lo decidan las compañías”. Es mejor que vuelva a casa, donde le esperan, a que haga valer sus razones a cualquier precio.
Este tipo de parte va firmado sólo por el asegurado. Debe presentarse en la compañía en un plazo máximo de una semana.

Yo solito
El parte de daños sin contrario es el que llevamos directamente al taller cuando “nos hemos encontrado el coche así” o cuando se pone por delante la típica columna de aparcamiento. Lo firma el asegurado e indica quién era el conductor. Se utiliza exclusivamente cuando no hay un contrario, ni lesiones, ni daños a terceros, y también en el caso de destrozar un bien público, como una señal de tráfico.
Ojo al poner la fecha del siniestro, porque el plazo para comunicar un accidente es sólo de una semana; así que no meta la pata.

Todos tan amigos
El tercer tipo es el Parte Europeo de Accidente, también llamado de “declaración amistosa”. Siempre que sea posible, conviene utilizar éste. Es verdad que a veces nos indigna que el contrario nos diga eso de “No le he visto” cuando en realidad debería decir “No he mirado”, pero después de todo para eso pagamos el seguro. No merece la pena ponerse a mayores. ¿Estamos bien? Pues como podía haber sido peor, templemos los ánimos. Si tiene que dar su brazo a torcer, hágalo; es mejor eso a que acaben retorciéndole el cuello.
Este parte lo facilitan prácticamente todas las aseguradoras y está homologado en la mayoría de los países de la Unión Europea. Es esencial que se redacte y se firme por ambos conductores en el lugar del accidente; de lo contrario, no sirve.

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